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En el futuro existirá la tecnología comestible y este investigador creó una batería que podemos tragar




Suena a Black Mirror —la serie que se ha convertido en sinónimo de la ciencia ficción y el futurismo— pero no lo es. En la imagen que abre esta nota, la mano enguantada sostiene una batería recargable y 100% comestible. Sí, es apta para el consumo humano: fue creada íntegramente con alimentos como alcaparras, almendras, algas y cera de abejas, además de carbón activado, aquel que ayuda a frenar el malestar estomacal.

 
Detrás de la curiosidad emerge una variedad de usos que generan entusiasmo. Un ingenio de esta especie tiene potencial suficiente para transformar la medicina. Además, los científicos involucrados evalúan usos en otros sectores e industrias, como la de los alimentos y la fabricación de juguetes menos riesgosos para los chicos.


“Este es un campo radicalmente nuevo y lo estamos construyendo desde cero. Nuestra idea es demostrar primero que existen beneficios concretos que se pueden aprovechar con la electrónica comestible”, dice en diálogo con TN Tecno uno de los impulsores de este avance, Mario Caironi, investigador de electrónica molecular en el Instituto Italiano de Tecnología (IIT).

- ¿Cuál fue la chispa que encendió la idea para crear una batería comestible? ¿Han tenido un “momento eureka” en la instancia inicial de este desarrollo?

- Fue más un proceso que una iluminación repentina. La idea de crear una batería (de esta especie) surgió de la necesidad de dar energía a dispositivos electrónicos comestibles. Participamos activamente en la configuración de este nuevo campo de investigación que se centra en los productos electrónicos que son seguros para el consumo y se degradan en el cuerpo como los alimentos.


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